Un Paso Que Dejara Huella

mdayan_cococ

Llegó como una promesa, tras brillar en Banfield. Tímido, antimarketinero y cero mediático, algo que no cambió en cuatro años y medio de estadía en Boca. Suplente de su ídolo Guillermo, pronto empezó a llamar la atención no por su trencita sino por su rendimiento en la cancha. La llegada de Basile lo catapultó a la titularidad: les ganó el puesto a dos peso pesados como el Melli y el Chelo Delgado. Con el Coco la rompió y lo compararon con Caniggia. Hasta sus compañeros le decían el Hijo del Viento y el Pájaro… “No le llego ni a los tobillos”, se quejaba él, a esa altura, ya bautizado como La Joya. Imparable, mostró un fútbol de tan alto vuelo que se ganó un lugar en el Mundial 2006 como el único jugador de campo del fútbol argentino. Lo vinieron a buscar de todos lados y él, por un motivo u otro, siempre se negó. Fue sumando goles y títulos: pegó 82 gritos (decían que no sabía definir) para quedar entre los 10 máximos goleadores de la historia de Boca y dio ocho vueltas olímpicas (clave en varias finales). Una pubialgia frenó su marcha. Cuando insinuaba volver a su mejor versión, llegó el Genoa. Su venta generará revuelo por la cifra, pero no sería justo que quede involucrado en esa polémica. Se va, estando en su plenitud, el delantero más desequilibrante de nuestro fútbol en los últimos cinco años. Se lo va a extrañar.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s