“No Estoy En Mi Mejor Momento”

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La Joya reconoce su bajón futbolístico y dice que es porque los rivales ya lo conocen y aprendieron a marcarlo. “Es difícil poder mantener el nivel”, justifica.
Tiene algo diferente al resto. No, no es una obviedad. Rodrigo Palacio no es sólo un distinto por lo que es capaz de generar con la pelota, sino también por lo que logra cuando está cerca de los micrófonos. Elige hablar poco, muy de vez en cuando, lo que lustra su chapa de antihéroe. Pero claro, cuando lo hace, se abre, se suelta, no tiene cassette, no intenta vender nada ni disimular la realidad. Por eso, entonces, es que sus palabras tienen tanto valor cuando decide pronunciarlas. No le da vergüenza asumir su presente sin brillos ni luces, aunque los hinchas, el técnico y sus compañeros lo banquen igual. “No estoy en mi mejor momento”, admite sin miedo al ridículo o a la sinceridad. Y eso es parte de su encanto.
—¿Por qué estás así? —Los primeros años fueron los mejores. Por supuesto que es bastante difícil mantener el nivel cuando los rivales te conocen, saben cómo marcarte y en muchos casos lo hacen bien. Pero estoy conforme respecto al semestre anterior. Pero debo seguir trabajando para seguir creciendo.

El dato que tira Palacio, en su charla con Somos Boca (AM 740), es verídico. El Clausura 2007 lo terminó con un promedio de 5,92, mientras que en este Apertura, y a pesar de haber estado ausente ante Newell”s por su corte en la rodilla derecha, ya tiene un 6. Desde que arrancó este semestre, fue la figura ante Olimpo y tuvo grandes actuaciones con Independiente (3-2), Banfield (6-0) y San Lorenzo (2-0). Claro, la diferencia está en los goles: el campeonato pasado, en 13 partidos convirtió siete. En estas 12 fechas que lleva jugadas, apenas metió dos…
-¿Qué pensás de lo que se habló del Súper?

—Contra River se nos criticó mucho la actitud y yo no estoy tan de acuerdo. En realidad no nos salió una. Trabábamos y la pelota salía para el lado de ellos, nunca nos quedaba una a nosotros, íbamos a buscarla y llegábamos un segundo tarde. Corríamos todas pero siempre terminábamos perdiendo. Eso te termina destruyendo.

—¿Cómo se soluciona?

—Metiendo. En lo personal trato de pelear todas las pelotas, molestar a los defensores rivales para de esa forma ayudar al equipo. No sólo yo, sino todos mis compañeros, cuando las cosas no salen en lo futbolístico, queremos tapar eso con ganas y actitud.

Se le nota cuando está de malhumor. Repercute en su rostro y en su aspecto. Sin embargo, y más allá de no esconder su fastidio, siempre intenta levantarse. Por eso, a diez días del superclásico, ya borró el gesto de enojo y va por más ante Estudiantes.

—¿Qué te pide Russo?

—Me deja jugar con total libertad. Puedo moverme por dónde me sienta más cómodo. A mí me gusta jugar tirado a la izquierda. Pero si en algún partido veo que puedo complicar más por la derecha, que puedo moverme con tranquilidad, por ese lado voy.

—¿Por qué la izquierda?

—Me siento más cómodo. Es una costumbre… Será para enganchar hacia adentro y aprovechar mi pierna hábil para rematar al arco o asistir a un compañero.

—Si Boca gana cinco y empata un partido es campeón. ¿Coincidís?

—El torneo está abierto. No me puse a hacer cálculos. Pero seguro que si ganamos cinco y empatamos uno, somos campeones. Por eso el grupo está convencido de que hay que ir en busca de la mayor cantidad de puntos posibles.

Fuente: Olé

Saludos

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